El catalizador es una de esas piezas que casi nadie mira hasta que empieza a dar problemas. Su trabajo es transformar los gases tóxicos del escape en compuestos menos dañinos, y cuando se tapa o se rompe, el auto lo hace notar de varias formas. Estas son las señales más comunes que vemos a diario en los repuestos que llegan al taller.
Si notás que el auto "no tira" como antes, sobre todo al acelerar fuerte o subir una pendiente, un catalizador parcialmente tapado puede estar restringiendo la salida de los gases de escape. El motor literalmente no puede "respirar" bien.
Es uno de los síntomas más característicos. Un catalizador que no está procesando bien los gases puede generar ese olor particular, especialmente al ralentí o justo después de arrancar en frío.
La mayoría de los autos modernos tienen sensores de oxígeno antes y después del catalizador. Si detectan que la eficiencia de conversión bajó del umbral esperado, la computadora enciende la luz de check engine. No siempre es el catalizador, pero es una de las causas más frecuentes.
Un catalizador obstruido fuerza al motor a trabajar más para compensar la restricción, lo que se traduce en más consumo en el surtidor sin que hayas cambiado tu forma de manejar.
Cuando el panal cerámico interno del catalizador se rompe, los pedazos sueltos generan un sonido de sonajero, más audible al acelerar. En ese caso, no hay reparación posible: hay que reemplazarlo.
Lo primero es hacer un diagnóstico para confirmar que el problema es realmente el catalizador y no otra pieza del sistema de escape. En Todo Repuestos trabajamos con catalizadores para las principales marcas — Chevrolet, Citroën, Fiat, Ford, VW y más — con importación directa para mantener precios competitivos.